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MANEJO DE MALEZAS EN PASTURAS: UNA INVITACIÓN A LA SOSTENIBILIDAD Y AL CONTROL DE ESPECIES INDESEABLES

MANEJO DE MALEZAS EN PASTURAS: UNA INVITACIÓN A LA SOSTENIBILIDAD Y AL CONTROL DE ESPECIES INDESEABLES

ARTÍCULOS
23 de April de 2026
Por LEONARDO COMASTRI ARRUDA – GERENTE DE PRODUCCIÓN FORRAJERA TOTALPEC

El universo de las malezas que infestan las pasturas bolivianas es de una diversidad marcante. Datos de varios centros de pesquisa y de institutos informan que millones de hectáreas son ocupados por pasturas. Es fácil imaginar la dificultad que los profesionales tienen de catalogar un número tan elevado de especies que habitan este vasto territorio. La adopción de prácticas agrícolas en el manejo de la pastura posibilita mayor productividad, evitando la degradación, problema que está generalmente asociado a la menor cantidad o misma ausencia de forraje y a la presencia de gran cantidad de malezas. La invitación a la sostenibilidad se debe a un paralelo que se hace entre un agricultor y un ganadero, en la identificación y cuantificación del problema en su actividad económica. ¿Los agricultores y ganaderos le dan la misma importancia a este problema? ¿Invierten la misma energía en comprenderlo y afrontarlo? ¿Saben evaluar el desafío y tienen el mismo éxito a la hora de resolverlo?.

El cultivo de pastizales, formación de pasturas, se destaca en el contexto nacional como una interesante fuente de ingreso para varios productores debido a su diversidad de uso. Actualmente hay pastizales siendo cultivados en varios lugares del territorio nacional aportando para la producción de carne, leche, cobertura de suelos para cultivos agrícolas sucesores, sistemas integrados de producción, entre otros. El buen manejo del establecimiento y uso de las pasturas puede ser un gran aliado en el control de hierbas malas y está asociado al control químico necesario.

Las pérdidas de productividad recurrentes de la competencia entre plantas de interés económico y las malezas son bastante divulgadas por las comunidades científicas hace décadas, de un punto de vista cuantitativo como cualitativo de la producción. La competencia entre estas plantas ocurre por los factores que determinan el crecimiento de los vegetales, basado principalmente en la disputa por luz, agua, nutrientes y espacio. El manejo de las malezas no puede ser evitado por los productores porque el control inadecuado de estas plantas son los principales factores responsables por la queda de productividad de los pastizales. Esto sucede en consecuencia de las especies de malezas involucradas, del número de plantas infestantes por área, del período de competición y del estado de desarrollo de estas malezas. En los pastizales las pérdidas de producción debido a la interferencia de las hierbas malas pueden llegar a 48% de producción de forraje en una pastura que convivió por 120 días con las malezas invasoras cuando se compara a una pastura que estuvo libre de esta competición por este mismo período de tiempo.

La causa de la aparición de malezas en pasturas se debe principalmente a las medidas inadecuadas en la fase de implantación del sistema productivo, como la falta de preparo ideal del suelo, sistema de siembra no recomendado, insuficiente fertilización y mantenimiento de la fertilidad. A parte de eso la presencia de estas plantas es común cuando se produce un agotamiento del suelo tanto químicamente como físicamente (compactación), deficiencia o exceso de agua. La siembra de especie o cultivo de forraje no adaptados a las condiciones del ambiente, la baja tasa de siembra (dosis kg x ha) y calidad de la semilla, la falta de control de las malezas en el momento adecuado, bien como la utilización de la pastura mediante ajuste de carga, llevando a condiciones de sub o superpastoreo, desbrozadas impropias y quemadas, contribuyen para el surgimiento de las malezas indeseables. La presencia de estas invasoras también crea un ambiente propicio al desarrollo de parásitos externos, pueden causar heridas en los animales, intoxicación (envenenamiento) a parte de comprometer la estética de las pasturas y consecuentemente de la propiedad.
 

“Las pasturas bien manejadas y con un control integrado de malezas permiten lograr mayores niveles de productividad con sostenibilidad”.

 
                                                        Fig.1 – Área en degradación desvaloriza la propiedad.

La pastura tiene un claro ciclo de productividad directamente ligado a las condiciones climáticas, denominadas estacionalidad de producción, descripta en números, estudios y con esto los métodos de control de malezas deben ser basadas en tales informaciones. Estos métodos de control pueden ser:

  • Control Preventivo (toda acción que evita la entrada de semillas de malezas a los campos de producción.
  • Control Cultural (como aumento en la tasa de siembra de forrajeras en áreas con historial de fuerte banco de semillas de malezas en el suelo).
  • Control Físico (a través de fuego, este de forma controlada).
  • Control Manual (uso de herramientas personales como el azadón).
  • Control Mecánico (a través de desbrozadoras).
  • Control químico (con la utilización de moléculas herbicidas indicadas para las malezas presentes).
Se menciona la importancia de la utilización de más de un método de control de forma a crear un programa efectivo de control de malezas y no solo optar por la última opción que sería los químicos. Los mejores resultados son obtenidos cuando hay la integración de estos diversos métodos y la asociación de estos controles a mejorías en términos de manejo de una forma general (correcciones de los suelos, fertilización, ajuste de carga, etc.), que permitirá un control preventivo.

El control químico es un método rápido y necesita de menos mano de obra. La utilización de herbicidas al encerrar con la competición causada por las malezas ayuda en el aumento de la producción de masa verde en la pastura, y consecuentemente en el aumento de la capacidad de soporte. Al optar por el control químico, se debe definir el herbicida y el método de aplicación más eficiente, económico y seguro para cada caso.


   Figura 2 – El uso de herbicidas hormonales como el Torpec es indicado en diversas situaciones.

Corresponde comprobar las condiciones del pasto antes de recomendar el uso de herbicidas en una pastura. Es fundamental comprobar si hay un número suficiente de plantas forrajeras para tomar, en lugar de las malas hierbas que se controlarán. Cuando el pasto está en un estado avanzado de degradación, puede ser más ventajoso renovar las pasturas. Otra acción importante es identificar la maleza (as): en primer lugar, antes de definir un programa de control de malas hierbas en pastos, se sugiere la identificación de las especies y la densidad de población. Con esto, se pueden conocer sus características morfológicas, anatómicas, ecológicas, capacidad competitiva, susceptibilidad a los herbicidas, entre otras características valiosas. Las malezas tienen diferentes hábitos de crecimiento y sistema de propagación y se clasifican según el tamaño o porte (herbáceas, arbustivas, subarbustivas, árbol, ciclo anual, bianual y perennes). El conocimiento de estas características permite una recomendación adecuada de la forma de aplicación del herbicida para el control. Por lo tanto, el control de especies pequeñas y tallos no leñosos (herbáceas) debe ser visto de manera diferente al control de especies subarbustivas o arbustivas adultas (tallo no leñoso), que será diferente del control de las especies arbustivas leñosas y arbóreas.

Los métodos de aplicación de los herbicidas pueden ser: aplicación foliar, aplicación en el toco (toconeo), aplicación al tronco (basal) y aplicación en el suelo.

Aplicación foliar: el caudal del herbicida se aplica en las hojas de las malezas y de las pasturas. Dependiendo del tipo y porte de las malezas y del tamaño del área ocupada por ellas, la aplicación puede realizarse en un área total o dirigida. La toma de decisiones por aplicación foliar dirigida o en área total puede seguir el criterio de la intensidad de la infestación de malezas en el pasto: menos del 40% de infestación se recomienda la aplicación foliar dirigida (se aplica solo sobre las malezas), y más del 40% de infestación se recomienda la aplicación en el área total (se aplica sobre las malezas y el pasto continuamente). En las zonas en las que las malezas se encuentran en “reboleiras” (distribución solo en una parte del pasto) se sugiere la aplicación dirigida.

Aplicación en el toco (toconeo): el herbicida se aplica directamente en el toco de las plantas justo después del corte cerca del suelo. La poda se realiza con una herramienta cortante como la Hoz o machete, picando el tronco o la raíz. El herbicida se aplica con un pulverizador costal manual. En las plantas que presentan un engrosamiento del toco por debajo del nivel del suelo, se recomienda el uso de un machete más largo. Se recomienda el uso de colorante (azul de metileno o violeta de genciana) en el caudal para marcar las plantas tratadas. Las aplicaciones de toconeo se recomiendan para plantas resistentes a las aplicaciones foliares o de tamaño muy alto, y pueden realizarse durante todo el año.

Aplicación en el tronco (basal): método utilizado para arbustos de gran tamaño o resistentes a las aplicaciones foliares. El herbicida se puede aplicar en los tallos, sin córtalo, con pulverizador manual, de hasta 30 a 40 cm de altura. Generalmente, se utilizan soluciones con aceite diésel. En plantas muy resistentes, los cortes se realizan manualmente alrededor del tronco o incluso haciendo un anillamiento total antes de la aplicación.

Tratamiento en el suelo: utiliza herbicidas granulados que pueden ser absorbidos en el sistema radicular y translocados a la parte aérea. Los gránulos deben depositarse alrededor del tallo de la planta de maleza para controlar o al voleo en el caso de plantas espinosas. Con la lluvia, el producto se diluye, se infiltra en el suelo y es absorbido por el sistema radicular de la planta. Estas aplicaciones no deben hacerse en plantas cortadas o recién quemadas.

Por fin, el manejo de las pasturas por altura implica el concepto de la interceptación luminosa, en el que se establece el momento ideal para el pastoreo cuando está entre 90 y 95% para optimizar la acumulación de hojas en relación con la masa de forraje y favorecer el consumo de forraje por los animales en pastoreo, siempre considerando límites ecofisiológicos de crecimiento de las plantas forrajeras. Ha sido ampliamente divulgado y adoptado por su practicidad y eficacia. Además, la altura del pasto se considera un enlace entre las plantas, los animales y los factores ambientales que condicionan la producción. Por lo tanto, esta es una herramienta que puede ayudar a los productores y técnicos con respecto a la toma de decisiones relativas al uso de los pastos, componiendo una estrategia de control preventivo a la presencia de malezas y que también puede sumarse al uso y manejo del control químico para hacerlo más efectivo, dentro de una lógica de método integrado de control.

Dentro de este contexto, se queda evidente que pasturas bien formadas con suelo cubiertos por especie elegida para alimentación, bien manejadas, con fertilización de corrección y mantenimiento prácticamente no presentaron problemas en nivel crítico por malezas. Sin embargo, el conocimiento sumado a la implantación y al uso de pasturas puede traer beneficios que asociados al adecuado control químico proporcionaran saltos en productividad con sostenibilidad.
 

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