IMPORTANCIA DE LA ROTACIÓN Y SUCESIÓN DE CULTIVOS DE GRANOS CON FORRAJES
La capacidad productiva de nuestras plantas en cultivos muchas veces no es baja; sin embargo, su potencial genético elevado raramente puede ser desarrollado en su plenitud cuando algunos de los factores de producción están bajos. Se sabe que la productividad de los suelos decrece con los años de cultivo, siendo esta reducción más rápida en suelos arenosos en clima ecuatorial y más lenta en suelos arcillosos en clima subtropical, pero siempre ocurre en cuanto sean usadas las técnicas actuales de preparación y cultivo de suelos. El factor que está menos desarrollado o en mínimo es la estructura activa del suelo por sufrir compactación y queda de productividad pronunciada.

Cuadro 01: Modificación de algunas propiedades físicas del suelo por el cultivo (Machado, 1976).
* Tamizado en seco, incluyendo todos los agregados inestables al agua.
** La densidad de 1,60 se toma como límite, siendo impenetrable para la mayoría de las raíces.
Cuando se cultiva una única cultura productora de granos por periodos largos, hay naturalmente reducción de material orgánico en el suelo. Esto ocurre en varios biomas una vez que las condiciones climáticas permiten de uno a dos cultivos al año. En este caso, el suelo permanece por un largo período sin ninguna cobertura vegetal. Al final de la zafra, o sea, después de la cosecha de soya, por ejemplo, aún hay condiciones climáticas para una rápida descomposición de los restos culturales. Normalmente, la temperatura ambiente es elevada y en este período el suelo todavía estará húmedo, esto es, en condiciones favorables a la rápida descomposición del rastrojo de la soya. Se debe considerar también que el “colchón” o rastrojo de la soya, naturalmente, tiene predisposición a una rápida descomposición, o sea, posee relación C/N baja.
El monocultivo, como se ha visto en varias regiones de Santa Cruz, acelera la selección de especies y así el desequilibrio de la fauna y la flora, culminando en una mayor susceptibilidad del cultivo sembrado al ataque de plagas y enfermedades. Teniendo en cuenta esto, la alternancia de cultivos con enfoque en producción de granos y/o carnes y/o cobertura es una necesidad, una vez que un sistema desequilibrado física, química y biológicamente no es sostenible y con eso se va haciendo con el tiempo económicamente inviable la producción de granos.
Figura 1 – El monocultivo empobrece el suelo y lo predispone a las enfermedades.
"El uso de gramíneas forrajeras es altamente recomendable, ya que ofrece numerosas ventajas al productor, con un mejor costo-beneficio y beneficios para el medio ambiente".
La rotación de cultivos consiste en alternar especies de plantas a lo largo del tiempo en una misma área agrícola. Las especies elegidas deben tener un propósito comercial y de mantenimiento o recuperación del medio ambiente. La producción de biomasa, cuando en cultivo soltero o en consorcio, debe ser considerada en la selección de especies con enfoque en cobertura del suelo. Aun respecto a este, la permanencia de esta cobertura en este periodo de escasez de lluvias, debe ser tan importante en cuanto al volumen de biomasa producida. En este caso es importante considerar la relación carbono/nitrógeno del material que será utilizado como cobertura de suelos. Así, el plan de manejo del suelo debe ser definido previamente, siendo básico, bien estructurado técnicamente, respetando la aptitud agrícola del tablón de la propiedad, flexible y determinado desde el inicio, medio y fin de cada ciclo de rotación.
Fig.2 – El Mix Renova es indicado para rotación y sucesión de cultivos.
Algunas especies de plantas cultivadas pueden ofrecer beneficios a los cultivos por el ciclo de nutrientes, manejo de malezas (hierbas malas), manejo de plagas y enfermedades, así como descompactación de suelos. Especies con sistema radicular agresivo, raíz pivotante y que se desarrolle hasta el horizonte B de la mayoría de los suelos, pueden favorecer la reintroducción de elementos químicos movidos a zonas no explorables por la soya, por ejemplo, trayendo de vuelta a superficie de los suelos, de modo que la descomposición y mineralización pueda devolver estos nutrientes al sistema.
En áreas con ocurrencia de nemátodos, la rotación de especies no hospederas de estas plagas, como el Mix Renova, es una de las pocas alternativas para el agricultor. Entre estas especies gramíneas pueden ser viables una vez que dispone de muchas opciones de plantas para producción de granos (maíz, sorgo, mileto (mijo), arroz, etc.) y para producción de forrajes en un sistema de integración en que se hace que el cultivo en sucesión, se beneficie de la ausencia de la plaga por la pastura que por un período frenó el ciclo del patógeno.
Las gramíneas forrajeras son excelentes agentes cicladores de nutrientes y descompactadores de suelos, aparte del alto potencial para agregar valor al sistema productivo una vez que sobre el rastrojo (colchón) de la soya. El crecimiento de las gramíneas forrajeras es intenso, lo que permite incluso una carga animal superior comparado con una pastura convencional. Cabe señalar que en este sistema, ambas actividades deben ser beneficiadas, ya sea en rotación o sucesión, con la aplicación de la integración agrícola-ganadera, llevando el sistema productivo al éxito como un todo.

Fig.3 – Integración agrícola-ganadera de sorgo con gramíneas forrajeras.